Un poquito de mi reciente historia como motociclista.
Alegría, mi motocicleta de tres ruedas, marca Can Am, Spyder RT-Limited año 2015, la compré usada a don Rogelio, mismo que también junto a mi vecino Erick, Felipe, Evens, Mauricio y Sherwood, fueron mis compañeros iniciales, que me indujeron a tomar ánimos para entrar de lleno al mundo de las motocicletas de gran cilindrada, compartiendo juntos el placer de los kilómetros de carreteras y de las horas de conversación variada... y las comilonas inesperadas también.
Iniciamos pacientes viajes en carreteras de Honduras, para permitirme ir tomando confianza, saliendo casi todos los domingos en nuestro pequeño grupo, a Siguatepeque, Comayagua y ocasionalmente al Canal Seco al Sur del país.
Con ellos y otros compañeros más, comencé a descubrir una fraternidad motociclística inesperada, que la mayoría de las personas ni imagina existe, una solidaridad, compañerismo inesperado con tantas y tantos bikers/riders con quienes aún ni nos conocemos en persona, pero nos sentimos fraternales... como de la misma raza... de las mismas libertades... o mentalidad, sin necesidad de muchas explicaciones. Igual fuí descubriendo que existe una gran cantidad de viajeros multinacionales en movimiento constantemente por todo el continente de América, que casi no se notan... pero que allí están.
También escucho de tradiciones, rituales, mitos, leyendas y conversaciones que ni sospechaba sostener antes de entrar en este mundo, que creo serán también interesantes para muchos de ustedes de conocer...
Por otro lado, soy casi la única mujer (en Honduras) que sale todas las semanas en su motocicleta de alta cilindrada (1330 cc) a explorar carreteras, a veces sola, a veces acompañada de nuestro pequeño grupo de amigos y compañeros, todos en diversos tipos de motos, sin uniforme ni club, sólo con el gusto de reunirnos a viajar juntos y compartir pláticas, a veces serias y profundas, a veces completamente banales y divertidas.... viajes en los que confieso, siempre se aprende algo nuevo.
Anhelo que pronto existan más damas en las carreteras, uniéndose a estas exploraciones y experiencias tan interesantes, tan personales y a la vez, tan grupales.
Confío que las aventuras que me esperan, y sus descubrimientos, servirán de inspiración a muchas mujeres y hombres, que quizás tengan el pensamiento o deseo atrapado entre su mente y corazón... pero que no se atreven a salir de lo seguro... a explorar... por diversas razones... o justificaciones.
Y a los compañeros motociclistas, mil gracias por su apoyo y maravillosa bienvenida, y por tantas invitaciones de amistad y consejos de este nuevo mundo para mí.
¡Buena rodada a todas y todos!