Oaxaca, Oaxaca

Llegué justo en la celebración final de la feria de Oaxaca, la Guelaguetza, donde pude disfrutar de esa energía maravillosa del lugar, sus festejos, exhibiciones, comidas, artesanías y su gente, muy amables por doquier.  Una ciudad para regresar muchas veces.  Fuí por dos días y me quedé como cinco, con ganas de más.